Título original: The virgin and the gipsy
Autor: D. H. Lawrence
Año: 1930 (póstumo)
Biblioteca: Forum
El centro argumental de esta corta novela, son la vida y sentimientos de Yvette a su vuelta a casa tras estudiar en el extranjero. La joven convive con su hermana, su padre, su abuela, su tío (sin apenas presencia en la obra) y su tía. El ambiente familiar, algo típico en las obras de Lawrence, está enrarecido por una serie de odios y temores profundos que los separan y atan a un tiempo, viviendo bajo una nube de hipocresía permanente.
Esta novela sigue teniendo trazos de las conversaciones bruscas y filosóficas habituales en la obra de Lawrence, aunque en menor medida que en otras novelas.
Fragmento:
" - Pero ¿cómo la miró exactamente? - insistió la mujer.
- Como si realmente... él me deseara - contestó Yvette (...)
- ¡Que insolente! ¿Con qué derecho se ha atrevido a mirarla de ese modo? - exclamó indignada la judía.
- Un gato también puede mirar a un rey - apuntó el mayor con clama. Su sonrisa parecía realmente la de un gato.
(...)
- Creo - dijo el mayor sacándose la pipa de la boca - que el deseo es lo más maravilloso que la vida te puede ofrecer. Quien sea capaz de sentirlo es un rey, y merece toda mi envidia.
La judía lo miró estupefacta.
- Pero ¡Charles! - exclamó - ¡Hasta un vulgar hombre de Halifax, pongamos, es capaz de sentir eso!
Él se volvió a sacar la pipa de la boca.
- Lo del hombre de Halifax es mero apetito - dijo."
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jueves, 21 de mayo de 2009
jueves, 29 de enero de 2009
El Amante de lady Chatterley
Título original: Lady Chatterley's lover
Autor: D. H. Lawrence
Año: 1928
Bibliotecas: Forum y Monte Alto
Mi primera crítica, ¡que nervios! Y para ella elijo una novela que conozco bien.
El argumento es el siguiente: la protagonista se casa con un parapléjico. Al principio se llevan bien, pero pronto se hace evidente que él no puede satisfacerla en el plano carnal y la relación empieza a hacerse tirante. Ella se echa un amante, pero acaba dejándolo. Empieza a desear tener un hijo, hijo que su esposo no puede darle y comienza una extraña relación con el guardabosques (empleado de su marido) de atracción-odio, hasta que finalmente se acuestan.
Es este primer acto algo totalmente falto de sentimiento, sólo es una necesidad física urgente y desesperada.
El final de la novela no os lo voy a estropear, pero es comprensible que apartir de este primer planteamiento la historia se va desarrollando.
La magia de esta novela no está en el argumento ni en el escándalo que creó en su época (tiene escenas de alto contenido sexual, los amantes son de diferente estrato social...), sino en el planteamiento de los personajes. El desarrollo psicológico de los mismos es sorprendente, muy humano. Sólo los adolescentes están cerca de Romeo y Julieta con sus amores ciegos (sólo que casi ninguno se suicida), pero lady Chatterley y su amante son personajes maduros con una evolución en sus sentimientos y en su relación evidente y paulatina. Pasa lo mismo con Clifford (el esposo de lady Chatterley), su personaje va cambiando, así como su relación con su mujer, hasta vivir en una de esas situaciones ridículas en las que se finge que todo es normal, pero ambos saben que no es así.
Los sentimientos descritos por Lawrence en este libro no creo que pudiesen llegar a ser definidos como amor, sino como necesidad. Se necesitan el uno al otro y están irremediablemente unidos por el sexo.
¿Pasa esto con todas las relaciones sentimentales? El hombre y la mujer se necesitan, quieren estar juntos, si el uno no está, el otro siente que le falta algo... y todo esto apoyado sobre un lecho.
Una obra maestra para perdurar.
Fragmento:
"El hombre permanecía tendido, en una inmovilidad misteriosa. ¿Qué experimentaba? ¿En qué pensaba? Lo ignoraba. Para ella era como un extraño: no le conocía. Pero no le quedaba más que esperar, ya que no se atrevía a perturbar aquella inmovilidad. Estaba allí, rodeándola con su brazo, con su cuerpo sobre el suyo, aquel cuerpo húmedo tocándola. ¡Tan próximo!, y sin embargo, enteramente desconocido. A pesar de ello, resultaba pacificador. Su misma inmovilidad resultaba pacificadora."
Autor: D. H. Lawrence
Año: 1928
Bibliotecas: Forum y Monte Alto
Mi primera crítica, ¡que nervios! Y para ella elijo una novela que conozco bien.
El argumento es el siguiente: la protagonista se casa con un parapléjico. Al principio se llevan bien, pero pronto se hace evidente que él no puede satisfacerla en el plano carnal y la relación empieza a hacerse tirante. Ella se echa un amante, pero acaba dejándolo. Empieza a desear tener un hijo, hijo que su esposo no puede darle y comienza una extraña relación con el guardabosques (empleado de su marido) de atracción-odio, hasta que finalmente se acuestan.
Es este primer acto algo totalmente falto de sentimiento, sólo es una necesidad física urgente y desesperada.
El final de la novela no os lo voy a estropear, pero es comprensible que apartir de este primer planteamiento la historia se va desarrollando.
La magia de esta novela no está en el argumento ni en el escándalo que creó en su época (tiene escenas de alto contenido sexual, los amantes son de diferente estrato social...), sino en el planteamiento de los personajes. El desarrollo psicológico de los mismos es sorprendente, muy humano. Sólo los adolescentes están cerca de Romeo y Julieta con sus amores ciegos (sólo que casi ninguno se suicida), pero lady Chatterley y su amante son personajes maduros con una evolución en sus sentimientos y en su relación evidente y paulatina. Pasa lo mismo con Clifford (el esposo de lady Chatterley), su personaje va cambiando, así como su relación con su mujer, hasta vivir en una de esas situaciones ridículas en las que se finge que todo es normal, pero ambos saben que no es así.
Los sentimientos descritos por Lawrence en este libro no creo que pudiesen llegar a ser definidos como amor, sino como necesidad. Se necesitan el uno al otro y están irremediablemente unidos por el sexo.
¿Pasa esto con todas las relaciones sentimentales? El hombre y la mujer se necesitan, quieren estar juntos, si el uno no está, el otro siente que le falta algo... y todo esto apoyado sobre un lecho.
Una obra maestra para perdurar.
Fragmento:
"El hombre permanecía tendido, en una inmovilidad misteriosa. ¿Qué experimentaba? ¿En qué pensaba? Lo ignoraba. Para ella era como un extraño: no le conocía. Pero no le quedaba más que esperar, ya que no se atrevía a perturbar aquella inmovilidad. Estaba allí, rodeándola con su brazo, con su cuerpo sobre el suyo, aquel cuerpo húmedo tocándola. ¡Tan próximo!, y sin embargo, enteramente desconocido. A pesar de ello, resultaba pacificador. Su misma inmovilidad resultaba pacificadora."
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